Millones de ciudadanos de la UE deben su supervivencia o su calidad de vida a las transfusiones de sangre, los trasplantes de órganos, tejidos y células —como los de médula ósea o córnea— o el uso de gametos donados para la reproducción asistida, todo ello posible gracias a las generosas donaciones de otras personas. Si bien nadie duda de los beneficios de estas donaciones, los profesionales del campo de las sustancias de origen humano son también conscientes de la importancia de velar por que todos los riesgos asociados al uso clínico de estas sustancias se reduzcan al mínimo y sean objeto de seguimiento. Desde 2002, la UE regula este ámbito mediante una serie de directivas destinadas a garantizar la seguridad y la calidad.
La vigilancia, del latín vigilare —permanecer despierto o alerta— es un elemento clave del marco regulador aplicable a las sustancias de origen humano. De ahí que la legislación de la UE establezca el requisito de informar
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Detalles
- Fecha de publicación
- 13 de octubre de 2016
- Autor
- Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria