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Boletín Salud-UE n.º 247 – A fondo

El Comité Científico de Riesgos Sanitarios, Ambientales y Emergentes (CCRSAE) participa en el ejercicio anual de la comunidad de conocimientos medioambientales

Marco Vighi, miembro del Comité Científico de Riesgos Ambientales y Emergentes (CCRSAE) y presidente del Grupo de Trabajo sobre el sistema de prospectiva medioambiental de la UE (FORENV) – Cuestiones emergentes en la interfaz medioambiental-social (ciclo anual 2018-2019), Instituto IMDEA Agua, Alcalá de Henares (España).

Además de realizar su labor habitual en respuesta a los mandatos de elaboración de evaluaciones científicas de riesgos para la Comisión Europea, el CCRSAE también participa en el ejercicio anual del sistema de prospectiva medioambiental de la UE (FORENV).

Este primer ciclo anual FORENV, que se se llevó a cabo en 2018-2019 (precedido de un estudio piloto el año anterior), fue establecido por la comunidad de conocimientos medioambientales en 2017 con el doble objetivo de identificar, caracterizar y evaluar las cuestiones emergentes que pudieran representar riesgos u oportunidades para el medio ambiente y la salud humana, y comunicar estos resultados a los responsables políticos y a otras partes interesadas para promover una actuación rápida y adecuada.

La comunidad de conocimientos ambientales, que está encabezada por la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea y se basa en la colaboración entre distintos servicios de la Comisión Europea, se estableció para explotar nuevas formas de crear e intercambiar conocimientos relacionados con la formulación de políticas en materia de medio ambiente.

El ejercicio de prospectiva medioambiental que realiza esta comunidad tiene como objetivo examinar diez cuestiones emergentes cada año. Se trata de un proceso que se desarrolla de otoño a otoño y presenta cinco fases distintas, a saber: recogida de información y delimitación del campo, comprensión y selección, caracterización, validación y resultados y comunicación.

El CCRSAE participa principalmente en la fase de validación del proceso, que implica la caracterización de unas diez cuestiones prioritarias. En concreto, el CCRSAE tiene que dar respuesta a tres preguntas:

  • ¿Es probable que los problemas emergentes detectados conlleven los riesgos u oportunidades descritos, o pueden generar otros distintos?
  • ¿Es plausible el impacto previsto (positivo o negativo) sobre el medio ambiente y la salud humana, incluido el calendario contemplado?
  • ¿Se puede valorar y jerarquizar la importancia de las cuestiones emergentes identificadas sobre la base del impacto sobre el medio ambiente y la salud humana?

El CCRSAE responde a estas preguntas mediante un dictamen que incluye una revisión de las caracterizaciones y jerarquiza las cuestiones en función de su posible impacto sobre la salud humana y el medio ambiente.

Además de participar de este modo en la fase de validación del ejercicio anual, los miembros del CCRSAE quedan invitados a asistir a los talleres de expertos durante la fase de comprensión y selección, que se centra en la revisión y debate de los temas emergentes, su agrupación en categorías y el establecimiento de prioridades en función de la posible importancia para las políticas de la UE.

El primer ejercicio FORENV trató temas como las cuestiones medioambientales emergentes relacionadas con las nuevas tecnologías en entornos urbanos y las cuestiones emergentes en la interfaz medioambiental-social.

El segundo ciclo anual FORENV proseguirá hasta septiembre de 2020, centrado en cuestiones emergentes relacionadas con las innovaciones en la economía verde del futuro.

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El Comité Científico de Seguridad de los Consumidores (CCSC) ofrece orientaciones sobre los nanomateriales para ayudar a la industria a ajustarse a la legislación actual

El CCSC ha publicado recientemente orientaciones dirigidas a las autoridades públicas y a la industria cosmética para facilitar el cumplimiento de la legislación actual de la UE en este campo [Reglamento (CE) n.º 1223/2009] por lo que respecta a la evaluación de la seguridad de los nanomateriales utilizados como ingredientes cosméticos. La utilización de nanomateriales en los cosméticos (por ejemplo, como filtros ultravioleta de protección solar o como conservantes para evitar el deterioro de los productos) puede ser beneficiosa. Sin embargo, las características nanométricas que pueden ser útiles en un producto cosmético también pueden entrañar riesgos para los consumidores. Para garantizar la seguridad de los consumidores, debe llevarse a cabo una evaluación exhaustiva de la seguridad de los nanomateriales utilizados como ingredientes cosméticos, teniendo particularmente en cuenta sus características nanométricas (por ejemplo, su tamaño extremadamente reducido).

En 2012, el CCSC publicó orientaciones sobre la evaluación de la seguridad de los nanomateriales en los cosméticos. Ahora bien, desde entonces se han registrado nuevos avances en el ámbito de la investigación de la seguridad de los nanomateriales y el CCSC ha evaluado una serie de expedientes de seguridad relativos a esas sustancias. Por lo tanto, se hacía necesario poner al día las orientaciones ofrecidas, al objeto de proporcionar una visión global de las cuestiones clave y los requisitos en materia de datos en lo relativo a la evaluación de la seguridad de los nanomateriales utilizados en estos productos.

Las nuevas orientaciones ponen de relieve la necesidad de formular consideraciones particulares en relación con la seguridad de los nanomateriales, habida cuenta de las propiedades, interacciones y repercusiones distintivas a escala nanométrica que pueden diferir de las que presentan esos mismos materiales en su forma convencional. Además, proporcionan información y una lista sobre los métodos sin animales que podrían utilizarse para los nanomateriales, teniendo en cuenta los aspectos específicos de estas sustancias.

A esto se suma una lista de control, gracias a la cual tanto los solicitantes como el CCSC están en condiciones de determinar rápidamente si los expedientes están completos y evitar que se presenten solicitudes incompletas o con datos inadecuados o no pertinentes. Con ello se racionalizará el proceso de evaluación de la seguridad, ahorrando tiempo y recursos a ambas partes.

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